Tragedia y alarido. Un hacha vertical cruza los páramos. El llanto se detiene ante las tapias.
Incendio de la cal en los balcones. Lo dicen las campanas. Algunos años parecen
haber muerto de repente.
Tragedia y alarido. Un hacha vertical cruza los páramos. El llanto se detiene ante las tapias.
Incendio de la cal en los balcones. Lo dicen las campanas. Algunos años parecen
haber muerto de repente.
quieto. Las sombras también crecen con nosotros. Un manto sobre el grito de los lirios.
Historia de los ojos. Historia de un silencio construido sobre almiares de ceniza. Muralla
de verdor que va trepando la espalda de los montes. Un rostro carcomido por la lluvia.
Historia de un mendigo que lleva en su zurrón nuestros insomnios. Palabras recortadas.
El río de la memoria nos deja sus guijarros en el alma.
de espada cenicienta. Las puertas del abismo nos invitan. Hay un camino azul oculto por
las árgomas. Un tenue susurro de hojas golpeadas por la lluvia. El óxido desciende en
espirales y nos llena los vasos. Días de ira.
Los dientes que nos nacen en la espalda. El airado rumor de hombres de niebla que
persiguen en sueños a las niñas. El tiempo se nos llena de caballos. Relinchos de metal
sobre la escuela. Los ríos que se caen de los mapas. El agua de la sed tiene alacranes.
Una roca ha nacido de repente.
Santuario vigila las tormentas. El monte es un pináculo que arrastra las miradas. Cuánta renunciación y cuánto grito se esconde en el ascenso. La niebla se hace muro. Silencio
vertical. Pisadas de aguacero. Se nos quedan diminutas las palabras. Arriba está la luz.
Sonidos que la fiesta multiplica. y de la luz se cuelgan nuestras manos para seguir
pisando estos umbrales. La noche se pronuncia desde el valle. Toda la luz ahora en los
retablos. Estamos implicados en la danza. Cadena de un regreso poblada de ojos lentos.
Pisadas de papel. Sonidos de un regreso. Horizonte de todas las miradas. Las palabras
de aquellos que han pasado a la otra orilla. Como el susurro de las hojas de maíz. Un
volcán con alma de reloj se ha puesto entre nosotros. Como el agua derramada.
Solamente el sueño es territorio para encuentros. Los vasos se vacían sin tocarlos.
Temblor que nos habita por dentro de la piel.